UN ARTICLE DE FA 10 ANYS

Ara fa 10 anys, vaig publicar l’article adjunt a La Vanguardia. L’he rellegit i m’agrada. Explica l’emoció que sentim quan recuperem un record que crèiem irremisiblement perdut. Em va sorgir sencer mentre deixava la nena a les portes de Sant Felip Neri. I m’he transportat un cop més a un vespre de 1983…

1983

(publicat a La Vanguardia el 22 d’octubre de 2004)

Resulta que una noche de septiembre de 1983 salí con mi colla de Badalona, y cogimos un coche, porque uno de nosotros ya tenía permiso de conducir, y nos fuimos a la gran ciudad llena de luces, y dimos con nuestros huesos en una plaza pequeñita en el Barri Gòtic, y nos sentamos en el suelo, que no estaba frío porque los veranos de entonces ya eran largos y cálidos; y empezaron a actuar al aire libre, sin apenas escenario, tres mimos muy graciosos que simulaban estar en una isla desierta, y cuando lanzaban botellas imaginarias en un mar inexistente, el mar que formaban nuestras cabezas, aullaban a coro con un lastimero “¡choooof!”.

Todos pensamos que aquello era lo más gracioso que habíamos visto en la vida, y corrimos la voz, que ya estaba corrida, porque esos tres mimos acababan de arrasar en el Un, dos, tres. Y al cabo de un año, esos tres, que se llamaban, y se llaman, Tricicle, estrenaron un nuevo espectáculo, igual de exitoso, llamado Exit, precisamente, y cuando lo vi me reí mucho, pero me quedé algo escamado porque en el trío había una cara nueva, un tipo larguirucho y alopécico. Era realmente gracioso, pero era una cara nueva; esos tres ya no eran los que había visto en la plaza, en esa noche calurosa de 1983 que, ahora que lo pienso, fue durante el fin de semana de la Mercè, una noche que no termino ahí, que fue una gran noche.

Chicos, éste de ahí es nuevo, dije a los demás, y los demás me respondieron que no, que era Paco Mir y no era nuevo, sino uno de los fundadores del trío. Entonces, me dije yo, ¿donde está el calvito de ojos saltones que vi en la plaza? ¿qué calvito, qué plaza? Una plaza, yo que sé, no recuerdo cuál. En fin, un desastre, los recuerdos se desvanecen, pasaron un par de veranos y me olvidé del asunto. Pero siempre retuve una imagen del calvito de ojos saltones aullando “¡choooooof!” con los otros dos del grupo. Bah, quizá era el mismo Paco Mir, la gente cambia. Da igual. Pero esa noche estuvo muy bien. Tenía yo 18 años. Y no recuerdo como rayos se llamaba la plaza.

Entonces, el miércoles pasado, llevé a la niña al colegio, y mientras esperaba para verla entrar le di una ojeada a la plaza, una plaza en el Barri Gòtic, muy bonita, y pensé, tate, ésta es la plaza donde vi a Tricicle. Lo pensé, pero no estaba seguro. Sólo un día después, el jueves, vi a Toni Albà en el programa de Fuentes, en TV3, y contó que durante un verano sustituyó a Joan Gràcia en Tricicle, y salté del sofá, y reconocí al calvito de ojos saltones. Mira tú, resulta que era el Albà, y me doy cuenta ahora, veinte años después, con lo que hemos trabajado juntos. Le llamé a medianoche: “Toni –le dije- cuando estuviste con los Tricicle, ¿actuaste en la plaza Sant Felip Neri?”. “Ya lo creo –me contestó- la iglesia quedaba a nuestra izquierda”. “Pues mira –repuse- yo tenía 18 años y estaba allí viéndote, sentado en el suelo, y me reí como un loco”.

“Qué cosas”, me dijo. “Sí, qué cosas. Disculpa la llamada a horas tan intempestivas; es que me ha regresado un recuerdo y estoy excitado”. Los recuerdos, una vez fuera de la mente, no suelen regresar. Los mios, desde luego, casi nunca lo hacen. Y éste ha vuelto con todos los papeles en regla; sé donde ocurrió todo, sé cuándo ocurrió, sé quién estaba allí. Sé, en resumen, cómo me sentía cierta noche a los 18 años. Y parece mentira qué volumen coge la vida, qué anchura, cuando ocurre algo así.