Nos gusta el dinero, señor Bono

Pues sí, para qué engañarnos. Usted no quiere decirlo porque es un caballero, así que ya lo diré yo: A los catalanes no gusta el dinero más que a un tonto un lápiz. De las piedras sacamos panes, se decía. El vil metal está en la base de todas nuestras reivindicaciones, de toda la cantinela del hecho diferencial, de nuestro supuesto perfil nacional. Por eso, según usted, Artur Mas le ofreció a Zapatero sacar el término Nación del Estatuto de 2006, a cambio de que Zapatero nos diera más dinero. Bueno, las cosas no fueron exactamente así, supongo, aunque es cierto que cuando uno negocia en situación de debilidad, de dependencia, de sumisión, no se puede permitir ni la nobleza baturra ni la hidalguía castellana ni el honor español; sólo vale el mediocre, a veces miserable, mercantilismo catalán. Para ser una Nación no bastaba con 120 diputados en el Parlament (de 135). Para nosotros, ser una Nación dependía de que a Zapatero y a usted les pareciera adecuado. Y si no les parecía adecuado, lo tenían muy fácil ofreciendo alpiste de esa bolsa que tan bien manejan, esa bolsa que es sólo suya y les permite ser honrosos, nobles e hidalgos, e incluso hacerse pasar por generosos, con este sentido de la  solidaridad que empieza por uno mismo, según sus propias palabras. Y así, jugando con el dinero que previamente (y solidariamente) aportamos a la hacienda común, es como un mercachifle se convierte en una persona con sentido de Estado. Y los que no tienen la bolsa, sólo la obligación de llenarla, pueden ser tildados de roñosos, avariciosos, mercantilistas, insolidarios, y también -usted no puede decerlo porque es un caballero, así que lo diré yo- de judíos. Para usted somos judíos, señor Bono, y ya sé que le sonará demagógico, pero usted podrá disculparme: Cuando alguien dice “no ha nacido un catalán que sea más que un andaluz”, y que “me siento más cerca de un obrero catalán que de un patrono manchego”, no puede sentirse incómodo con la demagogia, no en vano usted fue ministro de un gobierno que, mientras exigía solidaridad entre españoles, rechazaba a tiros a miles de subsaharianos pobres que intentan escapar de la miseria y cruzar la sagrada frontera de su querida patria, tan solidaria con los que tienen su mismo DNI pero tan implacable con los que no tienen esa suerte. Que le vaya bien, señor Bono, y no se preocupe: sé muy bien que la pela és la pela, y que a veces hay que hacer uso de la demagogia para vender unos miles de libros.